La gripe aviar
Tengo para mí que parte del impacto de la gripe aviar se debe al trabajo de divulgación del geógrafo Jered Diamond, cuyos libritos han sido practicamente best-sellers en el mundo anglosajon. En ellos, y especialmente en guns, germs and steel, sugiere que la mayor carga de virus y bacterias peligrosas ocurre en las poblaciones que conviven con animales domesticados, y con ello explica las extinciones humanas provocadas en el contacto entre europeos y americanos (Es una buena pregunta, ¿por qué los indios cayeron bajo el “armamento biologico” europeo y no al reves?).
Tambien arguye Diamond, y aqui el interes de esta gripe animal, que el proceso de salto de una especie a otra resulta especialmente mortifero debido a una doble falta de adaptacion: por un lado el huesped no esta preparado para resistir al parasito, y por otro el parasito no esta adaptado para explotar al máximo al huesped. Con el paso del tiempo tras el salto, los parasitos evoclucionan para no matar al huesped -que, como todo banquero sabe, es una cosa estupida de hacer- y el huesped desarrolla defensas.
Pero todo esto es casi practicamente teorico, y si se produjera al salto de la gripe aviar a una variante transmisible entre humanos tendriamos la primera evidencia empirica de este mecanismo. Y una manera de exonerarse de culpa por el aniquilamiento de las tribus nativas americanas.


Febrero 15th, 2006 a las 20:48
Sí, suena a auto-exoneración por todos los lados. Sólo falta que algún miembro del White Power hable de las razas superiores
Febrero 15th, 2006 a las 23:46
Bueno, por todos lados no. Diamond es un geografo que da gozada leerlo -al menos el libraco este- y lo que ocurre es que se mete en un terreno que es explotable por la supremacía, al igual que le pasó al pobre Darwin (que casi que sólo salio Kropotkin a defenderlo cuando se reescribio su teoria para justificar el capitalismo).
Marzo 3rd, 2006 a las 1:37
esto sera como la peste negra en la edad media tres cuartas partes de la humanidad perecera esta es la primera oleada de la peste