Cronica 53
Si los telediarios no han censurado la noticia, ya sabreis que hemos cruzado el canal de Suez. El carguero llevaba efectivamente contrabando de armas, pero no eran tan ilegales como pensabamos y tras pasar las esclusas resultó que la marina USA estaba alertada del secuestro. Les avisó un suboficial que enlazaba con los servicios secretos; el capitan no sabia nada y se puso muy furioso, incluso nos dejo hacer cuando abrimos los contenedores y cargamos lo que nos pareció adecuado; la marineria tambien colaboró perdiendo tiempo hasta el atardecer de nuestra supuesta entrega.
La salida al agua, abriendo la puerta lateral del buque y saltando desde la plataforma de camiones, fue espectacular. Nuestra tripulación -la de Alejandro, pero tras estos dias de viaje ya me empiezo a considerar entre ellos- lanzó varios grupo de boyas DSP programadas para activarse al anochecer y emular el ruido de nuestras propias turbinas, pero aun asi tuvimos que maniobrar a todo motor hasta que la oscuridad nos dejo escabullirnos. Que pena que este trasto no pueda sumergirse, y que no exista despues de todo ese túnel de Suez del que hablaba Verne. Le he contado a Alejandro la version del cruce que da Neal Stephenson en “The Confusion” y me explica que puede que tengamos que hacer algo parecido para salir del estrecho de Bab El Mandeb.
A la manana siguiente es claro que la V flota esta cerrando el estrecho. Recuerdo que en la guerra del Golfo una fragata espanola se encargaba del control de esta zona, y me alegro aún más de que se haya terminado ese compromiso. Los norteamericanos ya nos huelen y han lanzado varias lanchas rapidas y ¡sorpresa! dos hovercraft de desembarco. De repente viramos para encarar las playas de una de esas taifas arabes que bordean el Mar Rojo, y con las turbinas a tope nos lanzamos playa arriba. Los nortemericanos nos siguen unos cuantos pasos playa arriba pero se detienen. Al parecer no tienen claro si les estamos llevando hacia un conflicto diplomatico o algun otro tipo de trampa.
Y tenian razon. Al otro lado de las dunas, varios pick-ups de un caudillo local nos esperan. Motivos comerciales. Parece que vamos a aligerar pronto nuestra carga extra. Además los USA no estan ultimamente muy bien vistos por aqui… esta visto, no se arriesgan a seguirnos.
En la planicie podemos manejarnos incluso mejor que los camellos, asi que detenemos un momento y cargamos los bichos en cubierta. El sheik aprovecha tambien para subir a la nave, que le parece mas lujosa que su pick-up. Afortunadamente es demasiado aparatosa para sus negocios de contrabando y extorsion, asi que no hay que temer que le entre la tentacion de secuestrarnos a su vez. Desde la cubierta nos va indicando los campos de gas y petroleo, que para nuestra fortuna estan hoy en plena actividad contaminante. Podra de todas formas seguirse nuestra nube de polvo con un satelite? Apareceremos en la siguiente actualizacion de Google maps?
Los arabes rumorean de mis pintas, claro, de mochilero, y Alejandro les aclara que soy un huesped, oficialmente secuestrado de un velero, y que intentaran dejarme en las Seychelles o en algun sitio desde donde pueda embarcar hacia el sur de Africa. Que supo de mi segundo viaje a traves de mis cronicas en la web, y que como estaban por alli y era tambien paisano de Zaragoza se le ocurrio asaltar mi ferry -mala presa, con apenas una carga de camiones con vino y aceite para italia- y “ayudarme”. Y pensar que en el anterior viaje me quejaba de la dificultad de encontrar barcos que aceptaran pasaje. Ademas, como ya sabeis, los dias asaltando yates de ricachones por las islas griegas han retrasado el calendario que tenia previsto, aunque he de reconocer que con este cruce relampago estamos recuprerando el tiempo perdido. El sheik y Alejandro estan ya medio borrachos de humo, bromean acerca de crear una pagina web www.nosvamosdeguerra.com, y les respondo que ya seria triste que fuera mas facil una vuelta al mundo sin pisar paz que una vuelta al mundo sin pisar un avion. Nos da un poco de llantina, y hay quien habla de retirarse a una isla.
Amanecemos con un poco de jaqueca, y a la vista del oceno. Tres malayos del carguero se han unido a la heterogenea población del hovercraft. Satelite o no, a estas alturas los norteamericanos ya deben haber interrogado al resto de la tripulación y debe estar claro que nuestros propositos son continuar la pirateria turistico-comercial en el Indico, y no interferir con sus politicas de ocupacion territorial. Cuando llegamos a la playa, no hay nadie esperandonos. No merecemos tanto la pena.


